lunes, 29 de mayo de 2017

Casa de citas / Clint Eastwood / Dos clases de hombre




Clint Eastwood
DOS CLASES DE HOMBRE

"En este mundo hay dos clases de hombre, mi amigo. 
Aquellos con el arma cargada, y aquellos que cavan. 
Tú cavas" 

The Good The Bad and the Ugly



domingo, 28 de mayo de 2017

Casa de citas / Edgar Allan García / Sudaca en Roma



Edgar Allan Garcia
Sudaca en Roma

Cuando leí que un ecuatoriano, en viaje de turismo por Italia, había hecho una "gracia" en el coliseo romano, imaginé que se había orinado en una de sus pilastras o que, con total inconsciencia, había botado al suelo la envoltura de un chocolate suizo. Nada de eso, resulta que nuestro compatriota no encontró mejor idea que la de escribir los nombres de su mujer, su hija y de él mismo, junto a un corazón, en algún lugar de las murallas del coliseo, de seguro con la idea pueril de dejar una huella de su paso efímero por el monumento en mención. Por supuesto, los guardias lo detuvieron de inmediato y, ya imagino la multa y la reprimenda que le habrán dado las indignadas autoridades al desubicado"sudaca". ¡Cómo se le ocurrió -habrán exclamado- escribir en la pared de un monumento que recuerda la execrable costumbre de los romanos imperiales de convertir la muerte de miles y miles de víctimas en un sangriento espectáculo! ¡cómo es posible que en ese lugar del que toda Roma se siente tan orgullosa, tan ufana, este "salvaje" haya dibujado un corazoncito al lado de su nombre y los de su familia! Que se sepa que no convalido lo realizado por el compatriota, pero me parece que caben algunas precisiones y, sobre todo, un sentido de las proporciones. Ciertos pueblos han convertido en monumentos turísticos lugares que nos recuerdan lo peor de la historia de la humanidad, como la infame Treblinka, el museo de la tortura de Amsterdam o los campos de exterminio de Cambodia. Dicen -es un buen pretexto- que es para recordarnos lo que nunca más debe suceder en la historia, pero la verdad es que estos sitios que, de alguna manera, y aunque no lo acepten conscientemente, rinden homenaje al horror, no son más que una mina de oro para atraer a turistas que muchas veces resienten toda la energía fruto del odio, el miedo y la desesperación que se ha impregnado en estos sitios. Personalmente, jamás entraría a espacios semejantes, mucho menos pagando para ello, pero ya se sabe que los turistas -y todos lo hemos sido más de una vez- son como las recuas, van a los "sitios históricos" que se encuentran marcados en el tour, toman fotos como idiotas y se van con la misma ignorancia con la que llegaron. El compatriota de marras quiso dejar una huella sin duda estúpida en un lugar que nos recuerda mucho más la crueldad de los imperios que su gloria, pero habría que aclararles a las indignadas autoridades romanas, quiénes son los verdaderos "salvajes" en esta historia.



viernes, 26 de mayo de 2017

Casa de citas / The Green Mile / Estoy cansado



ESTOY CANSADO, JEFE

"Tengo ganas de que acabe todo esto de verdad, estoy cansado, jefe, cansado de recorrer el mundo solo como un gorrión bajo la lluvia, cansado de no tener un amigo con quien estar, que me diga a donde vamos, de donde venimos y por qué. Cansado de las personas que son crueles con las otras, estoy cansado del dolor que siento y oigo por el mundo cada día, hay demasiado dolor, son como trozos de cristal por mi cabeza, que no puedo quitarme, ¿Puede entenderlo? "

The Green Mile (Frank Darabont, 1999)


jueves, 18 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / María Abril





Triunfo Arciniegas
María Abril
Bogotá, 18 de mayo de 2017




Se llama Maria Abril y vende jugo de naranja en la esquina de la avenida 19 con carrera séptima desde hace cuarenta años, la edad de su hija. Cuando empezó, el vaso de jugo valía cinco centavos. Ya va por los mil quinientos pesos.

Estará por cumplir los setenta y es sin duda la persona que más visito cuando paso por Bogotá. Tiene dos enemigos: la lluvia y la policía. Nunca maldice la lluvia. La he visto empujar su carrito cuando el acoso se hace insostenible.

La conozco hace tantos años y todavía no me atrevo a hacerle una foto.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Nueva cámara

Extraño aniam
Bogota, 18 de mayo de 2017
Foto de Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas
Nueva cámara
Bogotá, 17 de mayo de 2017



Lo pensé más de tres semanas y al fin me decidí: estreno cámara. Esta es la primera foto, el extraño animal de un portón metálico de la carrera séptima, frente a la Parque de Las Aguas.


Hace dos meses compré una cámara en Barcelona. Porque se descompuso la que llevaba para el viaje, una Canon 70D que compré en Los Angeles en el 2012, toda una maravilla mientras duró, como el amor, tal cual, y tuve que remediar el asunto de urgencia. No concibo un viaje sin cámara en mano. Fui al Corte Inglés y compré una Canon que no da ningún problema pero con la que no me acomodo del todo, como sucede cuando una mujer le gusta a uno a medias. ¿O sin medias? 

Ahora tengo una Canon 750 D. Iba por la Canon Rebel T6i pero me convencieron de que la 750 es mejor. Toco madera. Tengo que terminar las fotos para un libro que describe un un viaje de Málaga a Pamplona.


martes, 16 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Bloqueo



Ilustración de Agim Sulaj

Triunfo Arciniegas
Bloqueo
Bogotá, 16 de mayo de 2017

No pude salir del hotel con mi equipaje porque la manifestación de los profesores bloqueó durante horas el centro de Bogotá durante horas. El trancón fue descomunal. Perdí el vuelo.



lunes, 15 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Bogotá de ladrones / Ironía



Grafiti
Bogotá, 2017
Foto de Triunfo Arciniegas

Triunfo Arciniegas
Bogotá de ladrones / Ironía
Bogotá, 14 de mayo de 2017



1

En una ciudad que no sabe cuidar, la policía me exige una cédula que me robaron sus posibles socios.


2

En las esquinas de la noche policías y ladrones se estrechan la mano.

3


Los mismos que de día suplican una moneda, de noche pueden clavarte una puñalada.







domingo, 14 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Sobre las torpezas de la escritura



Triunfo Arciniegas
Sobre las torpezas de la escritura
Bogotá, 13 de mayo de 2017



El texto original, publicado en 2017, dice: "Dos jóvenes periodistas visitaron al gran escritor fallecido a mediados de 2001, para verlo de cerca y charlar con él".

El texto afirma literalmente que los jóvenes visitaron a un muerto, y no es así.  Afirma, además, que el escritor falleció en 2001 y no es así. 

Abelardo Castillo falleció el 2 de mayo de 2017.

Si se elimina "fallecido", tal como lo hice en DE OTROS MUNDOS, el problema se resuelve. O puede decirse también: "A mediados de 2001, dos jóvenes visitaron al gran escritor fallecido, para verlo de cerca y charlar con él". Esta solución no convence.

De todas maneras, la frase no es muy buena. Si lo visitaron, desde luego que lo vieron de cerca. Y no se concibe una visita sin conversación.



sábado, 13 de mayo de 2017

Casa de citas / Mae West / La cigüeña

Mae West

Mae West
LA CIGÜEÑA



Casa de citas / Mae West / Cuando soy buena



  Mae West
CUANDO SOY BUENA



MAE WEST EN CASA DE CITAS


Casa de citas / Mae West / El beso

Fotografía de Alfred Eisenstaedt

Mae West
EL BESO

El beso de un hombre es su firma.




MAE WEST EN CASA DE CITAS




viernes, 12 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Hay mujeres

Foto de Amilcar Moretti


Triunfo Arciniegas
HAY MUJERES
Bogotá,  12 de mayo de 2017



"Hay mujeres que saben a desdicha." La frase no es mía sino de Juan Rulfo. La dice Pedro Páramo refiriéndose a ciertos pueblos. Después de toda la vida y completamente loca, cuando ya para qué, Susana San Juan acaba de volver a sus brazos.

La cita completa: "Hay pueblos que saben a desdicha. Se les conoce con sorber un poco de aire viejo y entumido, pobre y flaco como todo lo viejo. Éste es uno de esos pueblos, Susana".

Por supuesto, las mujeres responderán que lo mismo se puede decir de ciertos hombres.




jueves, 11 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Ojo por ojo





Triunfo Arciniegas

Ojo por ojo

Bogotá, 11 de mayo de 2017

Sigo en la Bogotá “humana” (el adjetivo es broma, por supuesto). Hace tres días el optómetra me remitió al oftalmólogo o, más exactamente, al retinólogo. Con lentes provisionales sólo para para leer, esta mañana acudí al Centro de Mácula, que goza de prestigio latinoamericano, según me dicen, y donde a uno lo atienden como pasajero de primera clase y le cobran un ojo de la cara. Les extrañó que no llevara compañía y luego entendí por qué. La segunda parte del examen requiere las pupilas dilatadas. Una gota en cada ojo y en diez minutos el paisaje se altera y la luz lastima. 

No tengo mujer en Bogotá, lastimosamente: estoy solo, como casi siempre. Como vagabundo que se respete. No tengo un amigo tan cercano o tan desocupado como para pedirle que me acompañe a una cita médica. No tengo en la ciudad a ninguno de mis hermanos, no tengo un hijo a la mano. De modo que, a la gravedad del diagnóstico y el atropello de la luz, se sumó el peso de la soledad. En semejante estado de debilidad, cuántas cosas bonitas le hubiera dicho a la mujer que nunca fue. Que no acudió.

Creo que soy miope desde niño pero sólo pude remediarlo en la adolescencia, cuando conseguí por mis propios medios para la consulta y los lentes. Hace doce o quince años me implantaron en el ojo izquierdo un lente para ver de lejos. Bromeo diciendo que tengo un ojo de vidrio, una pata de palo y un corazón de piedra. El cuento de la pata de palo es falso, aunque en casa de herrero escritor de palo. En todo caso, me defendí bien hasta que el ojo derecho, asignado a los libros y otras delicias cercanas, perdió notablemente capacidades. Los amigos se burlan porque ya no  leo sino escaneo y mis lecturas públicas se han vuelto un desastre.

El izquierdo izquierdo ha sido la salvación y, como en una casa con marido flojo, se ha encargado de casi todo. Ahora, para empezar y sin mencionar la cirugía que se avecina, requiero de un par de procedimientos que valen dos millones de pesos. "Aproveche ahora que tiene las pupilas dilatadas", me dijo la secretaria, y no soporté la tentación de responderle que lo que no tenía dilatado en el momento era el bolsillo.

Deslumbrado, aplastado por la noticia del diagnóstico, dos páginas en un lenguaje cifrado, me sentí miserable mientras buscaba un taxi en la avenida, en esta Bogotá despiadada que nunca he querido.



miércoles, 10 de mayo de 2017

Triunfo Arciniegas / Diario / Sal en la herida

Foto de Amilcar Moreti



Triunfo Arciniegas
SAL EN LA HERIDA
Bogotá, 10 de mayo de 2017



La dolorosa certeza de que sólo fui una más de sus equivocaciones.